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Diversiones y entretenimientos
 Ficha técnica
Autor: Esteban Manchado Velázquez
Fecha: Alrededor de 1998
Tema: Sociedad

Hace poco me he preguntado (me he vuelto a preguntar, para ser más exactos) por la naturaleza de todo lo relacionado con las salidas nocturnas de la «gente normal». Hay muchos aspectos que me planteo, y a ninguno le encuentro una explicación válida.

El otro día visité por primera vez cierto local (omitiré el nombre para «evitar represalias») de salidas nocturnas. El típico lleno de gente, en el que te pueden dejar entrar o no (¿?), por el que hacen cola para que les den la oportunidad. Casi vomito, sicológicamente hablando.

Allí estaban ellos (y ellas): todos guapitos y arregladitos (¿?), creyéndose que son algo, con su copita y haciéndose los interesantes. Moviéndose ligeramente, como bailando un poco para contentar a los demás por haber bajado al mundo de los mortales (bailando sólo un poco porque ellos tiene demasiado «glamour» como para realmente poner interés en lo que hacen). Es patético. La música, como siempre: las canciones que todo el mundo conoce, para que no tengan que pensar mucho. La típica atracción infantil del aspecto (de la música, en este caso), el insípido «placer» de algo blandengue que no te obligue a sentir o pensar. Me da asco.

¿Y a eso le llaman relacionarse? Idiotas falsos que no son más que facha, bebiendo y «ligando». Joder, ¿cómo la naturaleza humana ha podido caer tan bajo? Un ambiente donde se premia la falsedad y la facha... Y encima es «lo normal», o sea, que se supone que todo el mundo tiene que esta desesperado porque le dejen tomar parte. Que les den. No es que sea diversión con aditivos, es que son los aditivos sin la diversión.

Por supuesto, no estoy ni contra los locales nocturnos ni contra la música de baile. Pero ¿por qué demonios no puede haber en esta ciudad un local donde pongan música de verdad, de esa que se siente, que además sirva para pasar un buen rato bailando (como «trip hop», «ambient» o «drum and bass»)? ¿Por qué en esta ciudad, al igual que en muchas otras, la mayoría (¿todos?) los locales son «chic» y hay que ser «gente guapa» (o sea, tontolculo socialmente inseguro) para que te dejen entrar, y para «disfrutar» de la «música» y el «ambiente»?

Estoy harto de toda esa «hipocresía aceptada», de tanta superficialidad envolvente. Me parece que una buena parte de la juventud (y algunos no tan jóvenes, la verdad) tendrían que plantearse un poco sus «necesidades sociales» y hacer algo más productivo social y emocionalmente.


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